El Amor

Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros. Como os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor entre vosotros. Juan 14: 34-35

El Amor que rompio todos los limites

Jesús durante la cena que haga con sus discípulos antes de que fuera arrestado. Dejó este mandato a los discípulos: Que nos amemos unos a otros. Es importante fijándose en que Jesús nos dijo que así como Él nos ha amado, nosotros tenemos que amar a los demás.

Jesús vino a la tierra para darse por rescate de las personas. Las personas por los pecados que cometíamos estábamos condenados a vivir una vida sin futuro, sin embargo, Jesús con su venida puso esperanza en nuestras vidas. Él, dio su vida en una cruz. A Jesús no lo mataron, sino que fue Él quien dio la vida por nosotros. En el capítulo 14 del evangelio de Juan Jesús dice: Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo; y en mí no tiene nada. Pero es que el mundo conozca que amo al Padre y que obro como el Padre me ha mandado. Juan 14: 30-31 Jesús dice claramente que el príncipe de este mundo, es decir, Satanás, no tiene nada que hacer con él; pero nos dice como por amor a nosotros y obediencia al Padre acepta la muerte. En otro lugar de la escritura, Jesús nos dice que si hubiera querido, habría podido pedir al Padre que le enviara 12 legiones de ángeles, pero que era necesario que se cumpliera la escritura.

Jesús por amor a nosotros dio su vida y la recobró al tercer día, para que todo aquel que crea en Él no se pierda más tenga vida eterna.

Jesús nos mandó que nos amáramos los unos a los otros. La escritura nos dice que Jesús nos precede y nosotros tenemos que seguir sus huellas. Esto quiere decir que nosotros tenemos que intentar tener un comportamiento el máximo de semejante el de Jesús. Jesús cuando estuvo en la tierra demostró el amor de Dios a los hombres. La compasión hacia las personas marcó todo el ministerio de Jesús. A nosotros, Dios nos pide que seamos imitadores de Jesucristo.

El amor no consiste en agradarnos a nosotros mismos, sino que consiste en poner los intereses de los demás por delante de los nuestros. Que cada uno no mire por los intereses, sino cada cual también por los de los demás. Filipenses 2: 4 El amor no es egoísta. En el momento que nosotros valoramos y tenemos en cuenta no sólo nuestros intereses sino también los de los demás, entonces aparece la unidad.

En la vida cristiana el amor hacia todas las personas y la unidad entre los hermanos son fundamentales. El amor es lo que nos diferencia del resto del mundo. Satanás puede hacer muchas cosas, pero algo que nunca podrá hacer es querer. Cuando nosotros amamos a las personas, el amor de Dios se ve reflejado en nosotros.

Como cristianos debemos amar a todas las personas, y más aún, los que son de la familia de la fe. Toda persona que reconoce y acepta que Jesucristo es el Hijo de Dios, y busca cumplir la palabra de Dios que está en la Biblia, esta persona es cristiano. Las personas tendemos a dividirnos y subdividirse en un montón de denominaciones (evangélicos, protestantes, pentecostales, bautistas, adventistas, …), pero lo único que cuenta es reconocer a Jesucristo como Hijo de Dios y buscar hacer su voluntad.

Como cristianos no nos podemos quedar cerrados y encuadrados en la estructura de la iglesia a la que asistimos. Debemos comprender y entender que tenemos hermanos en todo el mundo y tenemos que aceptar y amar a todos los hermanos, ya se congreguen en la iglesia donde vamos nosotros o no. Como cristianos debemos aprender a no encuadrar las personas en función de la iglesia donde se reúnen y entender y comprender que aunque a veces divergimos en algún tema, esto no quiere decir que no seamos hermanos.

El señor le gusta la variedad. Si hubiera querido que todos pensáramos lo mismo y fuéramos iguales le habría sido muy fácil hacerlo, ya que Él es quien nos ha creado. Sin embargo, Dios le ha placido de haciéndose diferentes unos de otros. Rasgos físicos diferenciados, caracteres diferentes, etc. La vida cristiana no consiste en que haya una única opinión y todos deban tener esa opinión. La Biblia nos enseña cómo hay cosas que son muy claras y no admiten discusión y en cambio hay otros relacionas con tradición y estructuración humana que son opinables. Así por ejemplo, la Biblia dice claro que robar es pecado. En cambio, la Biblia no da muchas detalles sobre cómo organizar el culto en la iglesia.

Muchas veces nos es complicado la relación con algun hermano. Un error que podemos cometer es de dejarlo todo e ir a congregándose a otra iglesia. Dios nos acepta a cada uno de nosotros con nuestras virtudes y nuestros defectos. Así, pues, nosotros también tenemos que aceptar nuestros hermanos tales como son. Cada persona que ha creado Dios es perfecto en sus ojos, por lo tanto, en el momento que se desprecia una persona por su carácter o su físico, acusas a Dios de haber diseñado mal esa persona.

Como cristianos debemos pedir al Señor que nos ayude a estimar las personas. Con nuestras fuerzas sería algo imposible, pero sabemos que todo lo que pedimos conforme la voluntad del Señor, Él nos lo concederá. Por tanto, hermanos, pidamos al Señor que nos llene de su amor, para que la gente pueda ver reflejado el amor de Dios en nosotros.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *